Estoy ahora intentando contactar con otros creadores de Blogs relacionados con el T.O.C.
A ver si, con un poquito de suerte, consigo poder ofrecer una información más completa de esta enfermedad con links de otros Blogs que puedan seros de ayuda.
Reyes.
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Igual que abrimos la boca cuando llevamos la vista hacia arriba, (es un acto reflejo), de la misma manera el cielo es siempre el objeto de nuestra mirada cuando ansiamos o esperamos algo, cuando tenemos un propósito o estamos vislumbrando un sueño.
Yo hoy no miré hacia ese espacio abierto y azul, sino a los ojos del mismo color pero mucho más abiertos que el cielo, de una chica que, con tan sólo 18 años, ya ha vivido experiencias que nunca nadie deberíamos descubrir que existen. Ella lo sabe y es por eso que ha comenzado a luchar.
Es difícil, muchísimo, pero va a superar sus problemas porque ella mira al cielo y yo, a sus ojos que me dicen:-" voy a descubrir qué bello puede ser vivir-"
Yo hoy no miré hacia ese espacio abierto y azul, sino a los ojos del mismo color pero mucho más abiertos que el cielo, de una chica que, con tan sólo 18 años, ya ha vivido experiencias que nunca nadie deberíamos descubrir que existen. Ella lo sabe y es por eso que ha comenzado a luchar.
Es difícil, muchísimo, pero va a superar sus problemas porque ella mira al cielo y yo, a sus ojos que me dicen:-" voy a descubrir qué bello puede ser vivir-"
Esta es mi dirección de correo electrónico: reyescmcm@gmail.com Aquí os la dejo para que la utiliceis si necesitais consultarme cualquier cosa. Os ayudaré en todo lo que pueda.
- Atentamente,
Reyes Corbató.
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- Atentamente,
Reyes Corbató.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo todavía no tiene cura a día de hoy, así que supongo, que continuo dándole a determinadas cosas, una importancia mayor de la que realmente tienen.
Por ejemplo, cuido mucho mi higiene personal e intento mantener mi habitación limpia y también, ordenada. Suelo dejar las cosas que acostumbro a ver diariamente, siempre en el mismo lugar, ( y si no están allí, las coloco expresamente).
Sin embargo, ambos aspectos, la limpieza y el orden, aunque son temas que cuido, ya no me obsesionan. Y todos aquellos pensamientos, ideas y "sentimientos"que me atormentaban en el pasado, han desaparecido por completo. ( Alguna vez, sí he notado como en una situación muy concreta, alguno parecía que intentaba "colarse" de nuevo, pero, en seguida, he podido reconocerlo y por tanto, ignorarlo, ganándole la batalla).
Personalmente, fui tratada en el aspecto farmacoterapéutico, con Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, ( ISRS), (concretamente con fluoxetina), antidepresivos y ansiolíticos y seguí la terapia cognitivo-conductual de la que os hablaba en el apartado anterior.
Además, me recetaron medicación específica para tratar la Insuficiencia Cerebro-Vascular que también padecía y que agravaba la neurosis obsesiva.
En la actualidad, continuo tomando fármacos para controlar tanto el Síndrome Obsesivo como la Insuficiencia Cerebro-Vascular y evitar posibles recaídas, sin embargo, de verdad, llevo una vida completamente normal y soy muy, muy feliz.
( Finalicé, hace dos años, el módulo de Técnico Superior en Farmacia con sobresaliente. También estudié inglés y ofimática y alcancé un nivel avanzado en ambas materias).
Actualmente, trabajo en el negocio familiar como una empleada más, salgo con mis amigos los fines de semana, realizo viajes y disfruto de mi tiempo libre pudiendo hacer absolutamente todo lo que deseo.
Me veo a mí misma en un futuro, formando mi propia familia, con mi pareja y mis hijos, afrontando la vida con ilusión y esa madurez que aporta la experiencia.
Es por todo esto por lo que deseo pediros que lucheis y que no os deis por vencidos en ningún momento. El camino es a veces, largo y siempre, muy duro pero merece la pena soportarlo porque bien llevado, el final es positivo.
-¡ Muchísimo ánimo!
Reyes.
Por ejemplo, cuido mucho mi higiene personal e intento mantener mi habitación limpia y también, ordenada. Suelo dejar las cosas que acostumbro a ver diariamente, siempre en el mismo lugar, ( y si no están allí, las coloco expresamente).
Sin embargo, ambos aspectos, la limpieza y el orden, aunque son temas que cuido, ya no me obsesionan. Y todos aquellos pensamientos, ideas y "sentimientos"que me atormentaban en el pasado, han desaparecido por completo. ( Alguna vez, sí he notado como en una situación muy concreta, alguno parecía que intentaba "colarse" de nuevo, pero, en seguida, he podido reconocerlo y por tanto, ignorarlo, ganándole la batalla).
Personalmente, fui tratada en el aspecto farmacoterapéutico, con Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, ( ISRS), (concretamente con fluoxetina), antidepresivos y ansiolíticos y seguí la terapia cognitivo-conductual de la que os hablaba en el apartado anterior.
Además, me recetaron medicación específica para tratar la Insuficiencia Cerebro-Vascular que también padecía y que agravaba la neurosis obsesiva.
En la actualidad, continuo tomando fármacos para controlar tanto el Síndrome Obsesivo como la Insuficiencia Cerebro-Vascular y evitar posibles recaídas, sin embargo, de verdad, llevo una vida completamente normal y soy muy, muy feliz.
( Finalicé, hace dos años, el módulo de Técnico Superior en Farmacia con sobresaliente. También estudié inglés y ofimática y alcancé un nivel avanzado en ambas materias).
Actualmente, trabajo en el negocio familiar como una empleada más, salgo con mis amigos los fines de semana, realizo viajes y disfruto de mi tiempo libre pudiendo hacer absolutamente todo lo que deseo.
Me veo a mí misma en un futuro, formando mi propia familia, con mi pareja y mis hijos, afrontando la vida con ilusión y esa madurez que aporta la experiencia.
Es por todo esto por lo que deseo pediros que lucheis y que no os deis por vencidos en ningún momento. El camino es a veces, largo y siempre, muy duro pero merece la pena soportarlo porque bien llevado, el final es positivo.
-¡ Muchísimo ánimo!
Reyes.

Cuando las obsesiones y/o las compulsiones se convierten en molestas e interfieren de manera significativa en la vida de la personas que padecen un Trastorno Obsesivo Compulsivo, hay que buscar ayuda médica.
El tratamiento que requiere una neurosis obsesiva tiene que ser determinado siempre por el profesional que previamente ha diagnosticado que existe este trastorno, ( un psiquiatra o un psicólogo clínico).
Algunos de los síntomas característicos de un Síndrome Obsesivo, pueden confundirse con los que producen otras psicopatías, como por ejemplo, el Síndrome de Tourette.
- Farmacoterapia, ( psiquiatría): Estudios clínicos han demostrado que medicamentos que afectan al neurotransmisor serotonina, pueden reducir significativamente, los síntomas del TOC,( Transtorno Obsesivo Compulsivo). El primer psicofármaco aprobado para tratar la neurosis obsesiva fue el antidepresivo tricíclico clomipramina, ( Anafranil).
Sin embargo, los psicofármacos utilizados hoy en día son los llamados de segunda generación, los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, ( ISRS). Algunos de ellos son: fluoxetina, (Ludiomil, Prozac), fluvoxamina, (Luvox) y paroxetina, ( Neurotrox, Seroxat).
Otro que se ha estudiado en pruebas clínicas controladas, es sertralina, ( Besitrán, Zoloft).
Numerosos estudios han demostrado que estos medicamentos favorecen a casi el 80 por ciento de los pacientes. Si un ISRS no da la respuesta esperada o produce efectos secundarios no recomendables, se sustituiría por otro ISRS.
La medicación es NECESARIA para disminuir y controlar los síntomas del TOC y el abandono del medicamento, suele conllevar a la recaída. La mayoría de los pacientes con TOC tendrán que medicarse siempre, aunque sea en una dosis menor.
-Terapia cognitivo-conductual: Una terapia psicológica que acompañe a la toma de fármacos se convierte en indispensable para tratar un Trastorno Obsesivo Compulsivo.
La terapia EPR, ( Exposición y Prevención de Respuesta), es la recomendada por su contrastado éxito. El paciente se enfrenta con la ayuda de un profesional, ( un psicólogo clínico), a la idea u objeto temido, ( su obsesión), evitando realizar sus rituales, ( las compulsiones).
El tratamiento que requiere una neurosis obsesiva tiene que ser determinado siempre por el profesional que previamente ha diagnosticado que existe este trastorno, ( un psiquiatra o un psicólogo clínico).
Algunos de los síntomas característicos de un Síndrome Obsesivo, pueden confundirse con los que producen otras psicopatías, como por ejemplo, el Síndrome de Tourette.
- Farmacoterapia, ( psiquiatría): Estudios clínicos han demostrado que medicamentos que afectan al neurotransmisor serotonina, pueden reducir significativamente, los síntomas del TOC,( Transtorno Obsesivo Compulsivo). El primer psicofármaco aprobado para tratar la neurosis obsesiva fue el antidepresivo tricíclico clomipramina, ( Anafranil).
Sin embargo, los psicofármacos utilizados hoy en día son los llamados de segunda generación, los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, ( ISRS). Algunos de ellos son: fluoxetina, (Ludiomil, Prozac), fluvoxamina, (Luvox) y paroxetina, ( Neurotrox, Seroxat).
Otro que se ha estudiado en pruebas clínicas controladas, es sertralina, ( Besitrán, Zoloft).
Numerosos estudios han demostrado que estos medicamentos favorecen a casi el 80 por ciento de los pacientes. Si un ISRS no da la respuesta esperada o produce efectos secundarios no recomendables, se sustituiría por otro ISRS.
La medicación es NECESARIA para disminuir y controlar los síntomas del TOC y el abandono del medicamento, suele conllevar a la recaída. La mayoría de los pacientes con TOC tendrán que medicarse siempre, aunque sea en una dosis menor.
-Terapia cognitivo-conductual: Una terapia psicológica que acompañe a la toma de fármacos se convierte en indispensable para tratar un Trastorno Obsesivo Compulsivo.
La terapia EPR, ( Exposición y Prevención de Respuesta), es la recomendada por su contrastado éxito. El paciente se enfrenta con la ayuda de un profesional, ( un psicólogo clínico), a la idea u objeto temido, ( su obsesión), evitando realizar sus rituales, ( las compulsiones).

Pasados estos tres angustiosísimos años de tratamiento sin resultado, mi familia encontró finalmente, una clínica situada en el norte de España donde, según les habían comentado, se encontraba uno de los mejores, ( sino el mejor), médico neuropsiquiatra del país. Aunque sin ninguna esperanza, viajamos hasta allí buscando un nuevo diagnóstico o un tratamiento alternativo...
Sin embargo, para asombro, perplejidad pero sobre todo, incredulidad de mis padres e igualmente míos, el doctor que se encontraba al otro lado de la mesa, pronunció las palabras más increíbles e inesperadas que jamás he vuelto a escuchar en toda mi vida:
“- ¿ Cuántos días me dais para que la ponga buena?-”
Concretamente, hicieron falta 36. Ese fue el cortísimo intervalo de tiempo que necesitó la persona “más especial del mundo para mí”, en devolverme al estado de salud mental, y también físico, que con tantísima fuerza había ansiado durante años y del que ya me había despedido con la resignación que sigue a la impotencia. ( Había asumido y aceptado la realidad, sin esperanzas, estaba convencida de que las cosas no iban a cambiar, pero, cuando se volvieron positivas, me aferré a las nuevas perspectivas de futuro que anunciaban con toda mi ilusión, y aún más, por cuanto valoraba aquello que ya había considerado tener perdido)...
Fui tratada específicamente para el Trastorno Obsesivo Compulsivo: me retiraron la medicación que estaba tomando hasta ese momento y la sustituyeron por una nueva que incluía: tranquilizantes, ansiolíticos y antidepresivos. Sin embargo, la eficacia del tratamiento se alcanzó insustituiblemente, gracias a la realización acompañada de un escáner cerebral para evaluar el estado de mi cerebro.
De este modo, pudimos descubrir que tenía falta de riego sanguíneo. Una insuficiencia cerebro-vascular que agravaba considerablemente el Síndrome Obsesivo Compulsivo que padecía.
Es muy curioso pero hasta ese momento, ningún otro médico había sugerido la posibilidad de que existiera algún problema en el cerebro ni por tanto, se había planteado la eventualidad de realizar un escáner cerebral para descartar viables problemas de riego que acrecentaran la neurosis obsesiva ya diagnosticada.
Sin embargo, una vez descubierto el problema complementario a mi afección, en esta clínica me administraron, además, fármacos para facilitar la llegada de la sangre, ( y por lo tanto, también del oxígeno), a mi cerebro, garantizando el éxito de la recuperación.
Han pasado ocho años desde entonces. Se puede decir que he superado mi enfermedad en un 90 por ciento. En la actualidad, continuo tomando medicación para evitar posibles recaídas, sin embargo, mi estado de salud físico y mental es todo un éxito, un milagro y el mejor de los regalos que valoro y del que disfruto como más, probablemente, sea imposible.
Como dicen, cada persona es un mundo. Así también cada caso es especial y único, de características determinadas y concretas; sin embargo, hoy escribo este abreviado relato de mi experiencia personal con la enfermedad psicológica, el Trastorno Obsesivo Compulsivo, con la esperanza de poder ayudar a aquellas personas que se encuentran sufriendo en estos momentos, víctimas de complejos mundos interiores provocados por esas afecciones psicológicas para muchos desconocidas, que tanto dolor y desánimo producen en quienes las padecen pero también, en su entorno más cercano.
Al comienzo de redactar este relato, reconozco que sentía un poquito de miedo, un tímido temor a poder ser considerada como una persona enferma, no cuerda, psicológicamente inestable, alguien de quien debes alejarte porque su influencia no puede ser buena; la eterna portadora de la etiqueta de desequilibrada o loca...
No obstante, peor o mejor considerada, me veía en la obligación, por otro lado, voluntaria y deseada, de dar a conocer mi experiencia personal con esta enfermedad psicológica en concreto, con la esperanza de poder ofrecer un haz de luz a todas aquellas personas que en estos momentos, pueden verse en cierto modo, reflejadas en aquello que yo fui, y que pueden dar ese paso hacia un estadio del que yo me encuentro disfrutando, si se afierran a la vida y a las múltiples posibilidades de curación, que a veces escondidas, les aguardan en algún lugar que sólo puede hallarse, si se deja a un lado la desesperación, el desánimo pero sobre todo, la resignación.
Este breve relato, me gustaría destinarlo a todos aquellos que, por unas causas psicológicas, ( también físicas), u otras, no son capaces de ver más allá del muro que se levanta frente a ellos y se consumen en el conformismo desafortunado de las escasas y negativas expectativas que éste les ofrece.
Desearía pedirles, por favor, que confíen en que, tras ese muro, el mundo les invita a vivir bajo la atenta mirada de quienes ansían e incluso, confían en que volverán a verles sonreír.
Y que no se den jamás por vencidos, como me dijo en una ocasión un buen amigo: “- la vida de nadie merece una pena-”.
Les gritaría asimismo, que luchen por lo más valioso que tienen con todas sus fuerzas, que no abandonen y que conserven su buen ánimo no dejándose caer en una actitud derrotista. Si bien querer no es siempre poder, al menos, seguramente sea la vía más fiable para conseguir nuestros objetivos y nuestros propósitos.
Esperando muy sinceramente, poder ayudar, desde mi experiencia humilde y en la medida de lo posible, a todos cuantos leéis estas líneas, se despide con toda ilusión y confianza en vosotros, quién seguramente no os conoce pero, que sin ninguna duda, os desea la mejor:
Reyes.
Sin embargo, para asombro, perplejidad pero sobre todo, incredulidad de mis padres e igualmente míos, el doctor que se encontraba al otro lado de la mesa, pronunció las palabras más increíbles e inesperadas que jamás he vuelto a escuchar en toda mi vida:
“- ¿ Cuántos días me dais para que la ponga buena?-”
Concretamente, hicieron falta 36. Ese fue el cortísimo intervalo de tiempo que necesitó la persona “más especial del mundo para mí”, en devolverme al estado de salud mental, y también físico, que con tantísima fuerza había ansiado durante años y del que ya me había despedido con la resignación que sigue a la impotencia. ( Había asumido y aceptado la realidad, sin esperanzas, estaba convencida de que las cosas no iban a cambiar, pero, cuando se volvieron positivas, me aferré a las nuevas perspectivas de futuro que anunciaban con toda mi ilusión, y aún más, por cuanto valoraba aquello que ya había considerado tener perdido)...
Fui tratada específicamente para el Trastorno Obsesivo Compulsivo: me retiraron la medicación que estaba tomando hasta ese momento y la sustituyeron por una nueva que incluía: tranquilizantes, ansiolíticos y antidepresivos. Sin embargo, la eficacia del tratamiento se alcanzó insustituiblemente, gracias a la realización acompañada de un escáner cerebral para evaluar el estado de mi cerebro.
De este modo, pudimos descubrir que tenía falta de riego sanguíneo. Una insuficiencia cerebro-vascular que agravaba considerablemente el Síndrome Obsesivo Compulsivo que padecía.
Es muy curioso pero hasta ese momento, ningún otro médico había sugerido la posibilidad de que existiera algún problema en el cerebro ni por tanto, se había planteado la eventualidad de realizar un escáner cerebral para descartar viables problemas de riego que acrecentaran la neurosis obsesiva ya diagnosticada.
Sin embargo, una vez descubierto el problema complementario a mi afección, en esta clínica me administraron, además, fármacos para facilitar la llegada de la sangre, ( y por lo tanto, también del oxígeno), a mi cerebro, garantizando el éxito de la recuperación.
Han pasado ocho años desde entonces. Se puede decir que he superado mi enfermedad en un 90 por ciento. En la actualidad, continuo tomando medicación para evitar posibles recaídas, sin embargo, mi estado de salud físico y mental es todo un éxito, un milagro y el mejor de los regalos que valoro y del que disfruto como más, probablemente, sea imposible.
Como dicen, cada persona es un mundo. Así también cada caso es especial y único, de características determinadas y concretas; sin embargo, hoy escribo este abreviado relato de mi experiencia personal con la enfermedad psicológica, el Trastorno Obsesivo Compulsivo, con la esperanza de poder ayudar a aquellas personas que se encuentran sufriendo en estos momentos, víctimas de complejos mundos interiores provocados por esas afecciones psicológicas para muchos desconocidas, que tanto dolor y desánimo producen en quienes las padecen pero también, en su entorno más cercano.
Al comienzo de redactar este relato, reconozco que sentía un poquito de miedo, un tímido temor a poder ser considerada como una persona enferma, no cuerda, psicológicamente inestable, alguien de quien debes alejarte porque su influencia no puede ser buena; la eterna portadora de la etiqueta de desequilibrada o loca...
No obstante, peor o mejor considerada, me veía en la obligación, por otro lado, voluntaria y deseada, de dar a conocer mi experiencia personal con esta enfermedad psicológica en concreto, con la esperanza de poder ofrecer un haz de luz a todas aquellas personas que en estos momentos, pueden verse en cierto modo, reflejadas en aquello que yo fui, y que pueden dar ese paso hacia un estadio del que yo me encuentro disfrutando, si se afierran a la vida y a las múltiples posibilidades de curación, que a veces escondidas, les aguardan en algún lugar que sólo puede hallarse, si se deja a un lado la desesperación, el desánimo pero sobre todo, la resignación.
Este breve relato, me gustaría destinarlo a todos aquellos que, por unas causas psicológicas, ( también físicas), u otras, no son capaces de ver más allá del muro que se levanta frente a ellos y se consumen en el conformismo desafortunado de las escasas y negativas expectativas que éste les ofrece.
Desearía pedirles, por favor, que confíen en que, tras ese muro, el mundo les invita a vivir bajo la atenta mirada de quienes ansían e incluso, confían en que volverán a verles sonreír.
Y que no se den jamás por vencidos, como me dijo en una ocasión un buen amigo: “- la vida de nadie merece una pena-”.
Les gritaría asimismo, que luchen por lo más valioso que tienen con todas sus fuerzas, que no abandonen y que conserven su buen ánimo no dejándose caer en una actitud derrotista. Si bien querer no es siempre poder, al menos, seguramente sea la vía más fiable para conseguir nuestros objetivos y nuestros propósitos.
Esperando muy sinceramente, poder ayudar, desde mi experiencia humilde y en la medida de lo posible, a todos cuantos leéis estas líneas, se despide con toda ilusión y confianza en vosotros, quién seguramente no os conoce pero, que sin ninguna duda, os desea la mejor:
Reyes.


